Si querías aprovechar el puente de mayo para hacer el cambio de armario… ¿por qué no aprovechar también para acondicionar tu nevera para la nueva temporada? Con el cambio de estación, nuestra cocina se llena de colores y aromas nuevos, alimentos exquisitos… pero también perecederos. Por mucho que el producto sea de excelente calidad, hay que almacenarlo en casa con el cuidado que merece para que conserve toda su organolepsia y sus propiedades nutricionales. En este post te enseñamos a preparar tu nevera para que tus tesoros frescos se mantengan en perfectas condiciones hasta el último bocado.

1. El lienzo en blanco.

Antes de llenar el frigorífico, conviene vaciarlo de cualquier producto que lleve más tiempo del recomendado. Y después, por supuesto, hay que desinfectar, sin químicos agresivos ni olores fuertes. Existen infinidad de productos aptos para esta tarea y sin fragancias artificiales.

• Para que quede perfecto, tras la desinfección, usa una mezcla de agua tibia, vinagre blanco y un poco de bicarbonato. Es ecológico, elimina olores y no contamina los alimentos. Como mantenimiento, programa una limpieza profunda de la nevera una vez al mes, o cada seis semanas como mucho. Y todas las semanas, cuando vayas a descargar la compra, pasa un paño húmedo por las baldas donde apoyas frutas y verduras frescas para evitar restos de tierra o humedad.

2. El mapa del frío: ¿Dónde va cada cosa?

No toda la nevera enfría por igual: hay que organizarla por niveles y ordenar los productos en función de sus características:

•             La zona superior y media, la más estable, donde se ubican los lácteos artesanos, embutidos de calidad y platos ya cocinados.

•             La zona inferior, la balda justo encima de los cajones: el punto más frío, el espacio óptimo para carnes y pescados frescos, siempre en recipientes herméticos.

•             Los cajones: el lugar de las frutas y verduras de temporada. Suelen mantener una humedad más alta, ideal para que las hojas verdes se conserven más tiempo.

•             La puerta: Es la zona menos fría debido a las aperturas constantes. Perfecta para mermeladas, huevos, mantequillas y bebidas.

3. ¿Nevera o frutero?

No todo lo que compras en el súper requiere frío: dale uso a los fruteros, que también sirven como elemento decorativo.

•             Fuera de la nevera: Los tomates (pierden sabor y textura en el frío), las patatas, las cebollas, los ajos y las frutas tropicales como el aguacate o el mango si aún están duros.

•             Dentro de la nevera: Frutos rojos, espárragos (puedes ponerlos de pie en un tarro con un dedo de agua, como las flores), alcachofas y todas las verduras de hoja.

Truco gourmet: mejor no mezclar frutas con verduras. Frutas como la manzana emiten etileno, un gas que acelera la maduración de lo que tiene cerca y puede hacer que tus verduras se estropeen antes de tiempo.

4. Zero Waste, o lo que es lo mismo, «aquí no se tira nada».

Si ves que tus productos de temporada están a punto de pasarse, ¡no te deshagas de ellos todavía! Tienen el sabor más concentrado que nunca:

•             Verduras «tristes»: Si las zanahorias o el calabacín están blandos, haz una crema o un sofrito para congelar.

•             Frutas muy maduras: sirven para batidos, mermeladas caseras o para endulzar un yogur natural sin añadir azúcar.

•             Queso: no lo tires cuando se quede seco, es perfecto para gratinar o para enriquecer un risotto.

Tener una nevera organizada no solo es un placer visual, es la mejor forma de respetar el producto y disfrutar de todo el sabor que la temporada nos ofrece. ¡Pásate por nuestra sección de frescos y pon a punto tu nevera hoy mismo!