Estas últimas semanas de octubre previas a Halloween la calabaza reina en las cocinas de otoño. No sólo por su indiscutible protagonismo en la noche del 31 de octubre, sino por su altísimo valor gastronómico, nutricional y hasta ornamental, dado su distintivo color naranja. Con la calabaza se crean exquisitos platos salados y dulces, cremas finas y guisos sabrosos, postres delicados y guarniciones reconfortantes para los primeros fríos de la estación.

Para aprovechar la pulpa de la calabaza con la que se hace el jack-o’-lantern se puede crear una deliciosa crema de calabaza especiada con cúrcuma o pimentón ahumado; para darle un toque mucho más especial se puede usar la calabaza vacía a modo de cuenco y rematar la decoración con un chorrito de nata o yogur imitando una telaraña.

Otra fantasía: un rico hummus de calabaza y garbanzos, un plato nutricionalmente perfecto. Se sirve con crujientes crudités o tierno pan de pita y terminar la decoración del plato con los bastones de zanahoria, apio y calabacín (directas desde la frutería de Monte Pinos) formando terroríficas figuritas. Es cuestión de inventiva y un poco de maña.

¿Y qué aporta la calabaza a un plato dulce? Su humedad, su consistencia y su sabor la hacen óptima para crear un tierno y esponjoso bizcocho – o si se prefiere, magdalenas, de calabaza y especias (canela, nuez moscada, jengibre) y acompañar este manjar con un vino dulce. Los muffins se visten de Halloween con un frosting de queso crema o con la figura de una araña trazada con medias olivas negras.

Una jugosa confitura de calabaza y naranja puede resultar ideal para acompañar tostadas o crêpes o para rellenar una tarta casera que puede decorarse con chocolate negro en forma de murciélagos. 

En Monte Pinos se encuentran todos estos ingredientes para celebrar Halloween de la manera más terrorífica y deliciosa posible. El festín de Halloween ha comenzado.