El Día del Padre, fijado el 19 de marzo, día de San José, se celebra en nuestro país desde mediados del siglo XX. Es festivo en muchas regiones españolas pero en particular en la Comunidad Valenciana. Quizá porque representa el final del invierno, el inicio de los días más largos, la llegada de la ansiada primavera o la antesala de la Semana Santa, en esas fechas se concentran gran cantidad de celebraciones, tanto paganas como religiosas, que se materializan, cómo no, en distintas preparaciones típicas.
Las célebres Fallas protagonizan la entrada en la primavera entre pólvora y fuego y paella valenciana, quizá el plato español más popular (y también el más maltratado). La paella es, en sentido estricto y canónico, un arroz mixto de conejo y pollo con verduras de la huerta cocinado en un recipiente plano y bajo de ese mismo nombre sobre un fuego prendido en ramas de naranjo. En su versión casera puede convertirse en el plato óptimo para del día del Padre, quizá antecedido por una jugosa escalivada de la huerta. No te preocupes, que en Montepinos te daremos los mejores consejos para hacer estos platos en casa, sin olvidar la posibilidad de regalar al patriarca una impresionante selección de productos gourmet de las mejores marcas nacionales e internacionales.
Si la paella es propia del Levante, de la cocina castellana clásica proviene la sopa de ajo, una invención para suplir ingeniosamente la ausencia de carne o chorizo de los guisos cuaresmales preceptivos. Una sopa de ajo bien lograda alimenta, llena y entretiene: cena ideal con la que cerrar los últimos días cortos del año antes del equinoccio de primavera. Pan duro, ajo, pimentón y agua: una receta asombrosamente sencilla que es puro juego de sabores intensos a la que se le puede añadir algo de proteína en forma de huevo batido en hilos, unos mejillones escabechados de lata o unas setas salteadas en la sartén para rematar. Como todas las recetas simples, la sopa de ajo admite infinidad de variantes y posibilidades de personalización o mejora.
Fruto de la imaginación cocinera en tiempos de escasez son también las patatas viudas, una delicia que comparte bastantes ingredientes con la sopa de ajo pero cuya cremosidad la hace válida tanto de entrante como de guarnición. Aquí brilla el equilibrio de los sabores del laurel, el azafrán y el perejil, que acompañan y convierten unas insípidas patatas cocidas en un guiso consistente por obra y arte de la técnica de partir (no cortar) las patatas a cuchillo. Lo que en jerga cocinera se conoce como “chascar”.
Un par de días antes del equinoccio, el 17 de marzo, Irlanda celebra San Patricio, su día grande, el de su santo patrón y el de su república. Por asimilación, muchos países también han fijado en su calendario esta fecha al contar con inmigrantes irlandeses que la conmemoran. Propio es de San Patricio consumir la excelsa Guinness (milenaria cerveza negra de sabor inconfundible), así que… ¿qué tal un bizcocho de cerveza negra en recuerdo del lluvioso país celta? Puede además cubrirse de un glaseado color verde Irlanda.
Todo esto te proponemos, y además, te sugerimos que vengas a Montepinos a elegir cómo agasajar a la familia en el Día del Padre.
