¿Quién no ama un buen dulce de membrillo? Aromático, goloso, reconfortante … y sencillísimo de preparar, aunque requiere algo de maña, como todo lo que se hace en la cocina. Con la premisa de utilizar solo ingredientes de primerísima calidad, como los que se encuentran en la tienda de Montepinos, hoy proponemos una receta sencilla para este dulce exquisito y atemporal.
Una receta sencilla
La clave de esta receta de dulce de membrillo está en la proporción entre el azúcar y la carne del membrillo. Por cada kilo de membrillo limpio, pelado y sin corazón, 750 gramos de azúcar blanco. En realidad, esto también es cuestión de gustos: hay quien prefiere un dulce de membrillo algo más cítrico y menos dulce: en ese caso, puedes usar menos azúcar, aunque es cierto que la consistencia y la conservación del membrillo dependen de la cantidad de azúcar. También hace falta el zumo de un limón, que potencia el sabor y evita que la pulpa del membrillo se oxide, un vaso de agua, o lo que es lo mismo, 200 mililitros y una ramita de canela o vainilla para aromatizar.
En cuanto al procedimiento, solo hay que colocar todos los ingredientes a excepción del azúcar en una olla grande con fondo grueso. A continuación, llevar la preparación a ebullición y reducir el fuego a lento. En este punto ha de mantenerse la cocción durante casi una hora o bien hasta que los trozos de membrillo estén muy tiernos y se puedan machacar fácilmente. Cuando estén así, hay que escurrir la preparación, con cuidado de guardar un poco de agua de la olla por si hiciera falta más adelante para licuar. Es el momento también de retirar la canela o la vainilla y triturar la fruta con una batidora o con un procesador: tiene que quedar un puré fino. El último paso es devolver el puré a la olla con el azúcar y terminar la cocción removiendo para que no se agarre al fondo de la olla durante otra media hora o 45 minutos a fuego bajo.
Cuando esté listo, el dulce de membrillo debe enfriarse a temperatura ambiente en moldes o recipientes forrados con papel de horno o film transparente y después, hay que meterlo en la nevera para que acabe de adquirir la consistencia adecuada. Por último, el dulce de membrillo se corta en porciones y se envuelve en papel film. Se conserva perfectamente en la nevera durante meses gracias al azúcar.
Maridaje con quesos
Es posible consumir el dulce de membrillo por sí solo: está delicioso; pero maridado con un buen queso fresco también es un gran manjar; si buscamos un sabor más potente, puede acompañar un manchego o castellano añejo; los quesos con carácter encajan bien con el dulzor frutal. Con cuajada o requesón también está riquísimo y para amantes de los clásicos, el dulce de membrillo le va perfecto a una cuajada o a un requesón. Todos los ingredientes para elaborar la receta, así como los mejores quesos para acompañarla están en la tienda de Montepinos.
