La cocina de Cuaresma es una oportunidad para redescubrir los ingredientes de siempre con una mirada renovada, un momento ideal para reconectar con la cocina tradicional española, donde los sabores sencillos y los productos de calidad marcan la diferencia. En estas semanas previas a la Semana Santa, el potaje de vigilia, las torrijas o los buñuelos cobran protagonismo. Hoy te proponemos cuatro recetas clásicas y alguna con un pequeño twist, además de algunos trucos infalibles.

Potaje de vigilia

Un plato exquisito, lleno de sabor e historia. Entre los garbanzos, las espinacas y el bacalao se consigue una verdadera joya nutricional de las que no cansan nunca. Si quieres una versión más fresca, prueba a trasladar la receta al universo de las ensaladas: una base de hojas de espinaca crudas, un puñado de garbanzos cocidos, el bacalao desmigado, un buen tomate y un huevo cocido picados en dados pequeños.  

Para desalar el bacalao rápidamente, córtalo en trozos y déjalo en agua fría 24 horas, cambiando el agua cada 6–8 horas.

Torrijas

Las torrijas son la estrella dulce de Cuaresma, al prepararlas, lo más importante es elegir bien el pan. Debe tener una miga consistente y compacta, un día de vida por lo menos y, si es broche, mejor que mejor. Existe también el pan específico para torrijas, que funciona perfectamente. Es tan sencilla la preparación de las torrijas, que a la primera le salen bien al cocinero más amateur. Ah, y las torrijas se toman como postre, merienda y hasta para desayunar.  

Buñuelos de viento

Para una merienda menos contundente, puedes probar los buñuelos de viento, ligeros y esponjosos. Ciertamente hace falta un poco más de maña que para la receta anterior, pero una vez dominada la técnica, no tiene secreto: la base es una masa de agua, mantequilla y harina a la que se añaden huevos para formar y freír los característicos buñuelos. Una delicia fácilmente transformable en bocado salado, solo con añadirle bacalao a la mezcla de la masa.

Pescado al horno con toque mediterráneo (versión innovadora)

Sin alejarnos mucho, le damos una vuelta de tuerca a un clásico pescado al horno, para el que usaremos filetes de merluza o bacalao, tomates cherry, aceitunas negras, alcaparras, aceite de oliva, limón y hierbas provenzales. Esta versión moderna mantiene la esencia de Cuaresma, pero con un perfil más fresco y mediterráneo.

Otras preparaciones adecuadas y propias de estas fechas: unos pimientos asados rellenos de atún, bacalao o; una tortilla de calabacín y gambas o un arroz con pollo y pisto. Desde el potaje reconfortante hasta las torrijas irresistibles, pasando por buñuelos ligeros y pescado al horno, hay opciones para todos los gustos y para quienes quieran explorar la cocina de temporada sin perder el sabor de siempre. Con estas recetas, tu mesa de Cuaresma combinará tradición y creatividad y en Montepinos contamos con todos los ingredientes para llevarlas a cabo. ¡Ven a vernos!