Los cítricos parecen frutas de verano, por su colorido eléctrico y llamativo y su poder refrescante; sin embargo, viven su mejor momento en este período invernal. Y en realidad tiene sentido: entre la escasa luz de estas semanas, la mayor propensión a resfriados y las ganas de quedarse en casa cuando el frío aprieta, las naranjas, mandarinas, limas, pomelos y limones entran en nuestra despensa y se cuelan en nuestros platos para traernos su potente poder antioxidante encapsulado en altas dosis de vitamina C.
Saber escoger los mejores cítricos mejorará los resultados de nuestros esfuerzos culinarios. No hay que quedarse solo en el brillo de una piel lisa: el peso es muy importante, porque cuanto más pese un fruto, más zumo contendrá. Además, la piel debe verse firme pero elástica, y si es demasiado rugosa y gruesa probablemente tendrá menor cantidad de pulpa en su interior. El aroma debe ser intenso y percibirse fácilmente al rallar la piel cerca del tallo.
Las otras joyas cítricas del invierno
Además de la clásica naranja de zumo o de mesa, el invierno produce otras exquisitas piezas cítricas dignas de mención y conocimiento:
- La clementina: dulce, fácil de pelar y de llevar encima, sin apenas semillas, perfecta para llevar encima como snack entre horas.
- El pomelo rosa: potente sabor rebosante de vitamina C y con muchas posibilidades por explorar en la cocina, tanto en sorbetes como en emulsiones. Una joya poco conocida.
- La lima: una nota tropical y eléctrica en muchos platos; la acidez justa que aligera la sensación pesada; acompaña perfectamente ensaladas, tacos y pescados, pero tiene otras muchas aplicaciones.
- La naranja sanguina: hermosa e intensa fruta rojiza de notas parecidas a las frambuesas, menor acidez y muchísimo sabor.
Cítricos del salado al dulce
Los cítricos funcionan muy bien para aportar equilibrio a los sabores, realzar los aromas de otros ingredientes y restar la sensación grasa de algunos platos. Por ejemplo, las naranjas sanguinas pueden acompañar un pato asado o un salmón al horno, para dar colorido y fragancia cítrica. En cuanto al pomelo, puede aportar una interesante experiencia de sabor en una vinagreta junto a un poco de miel para aderezar unas endivias amargas. Y con una lima se pueden hacer maravillas; por ejemplo, refrescar un risotto de setas si se añade algo de su ralladura en el momento de servir.
En cuanto al mundo dulce, los cítricos son protagonistas y dan muchísimo juego entre piel, pulpa y zumo. Complementan y redondean un bizcocho; en forma de crema pastelera o natilla densa sirven para rellenar tartaletas; también para aromatizar la leche de un arroz con leche o para animar una piña fresca servida en trozos. Y un secreto: unos gajos de cítricos variados marinados en almíbar de jengibre y menta proporcionan el postre digestivo ideal.
Los cítricos y sus propiedades
El organismo recibe grandes beneficios del consumo de cítricos:
- Actúan como refuerzo inmunitario al contener vitamina C y flavonoides.
- Protegen la salud cardiovascular, porque ayudan a regular el colesterol y la tensión arterial.
- Combaten los radicales libres gracias a su poder antioxidante y mantienen la piel y las células jóvenes.
- Favorecen la digestión porque estimulan la producción de jugos gástricos.
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