La cena de Nochevieja, la última cena del año, cuenta en España con un ritual único en el mundo: el de las uvas.
Pero antes de eso, el fin de año es uno de los momentos clave de las fiestas navideñas, una celebración distinta a la de Nochebuena, igual de festiva pero menos convencional. Por eso, y por la tradición de seguir las campanadas de la Puerta del Sol, la cena de Nochevieja se rige por parámetros algo diferentes: no siempre es en familia y no siempre se celebra en casa. De hecho, cada vez más grupos de amigos o parejas salen a cenar en Nochevieja; al menú especial le sigue un cotillón con baile y barra libre, y la vuelta a casa a primera hora de la mañana del 1 de enero, churros en mano.
Cena de Nochevieja: claves del éxito
Seleccionar el menú con cabeza: a más de diez días de empezadas las celebraciones, ya llevamos mucho comido y bebido. Si bien la cena de Nochevieja es uno de los acontecimientos clave, quizá podemos equilibrar un menú que incluya de todo, y todo rico, pero sin excesos. Más verduras de temporada, más guarniciones ligeras y que no falte un exquisito consomé desgrasado. Cenar bien no tiene por qué constituir un atentado contra nuestra salud.
Estrategia de sobras
¿Quién tiene ganas de cocinar el día de Año Nuevo? Nadie. Tras una cena de Nochevieja que se prolonga hasta más allá de las uvas, el primer día del año suele ser de recogimiento. Por eso, a la vez que se decide el menú de la cena de Nochevieja, conviene pensar también en el de la comida de Año Nuevo. De lo que sobre del pescado de la cena pueden sacarse unos tomates rellenos o una tortilla; con los cortes de los embutidos se montan mini bocatas (con pan horneado en casa, ya que el día 1 de enero no suele haber pan) a modo de aperitivo y con los restos de piña, alguna mandarina y un plátano, se saca una macedonia a la que añadirle un zumo de lima y un poco de jengibre. Y todo esto en cuestión de 15 minutos.
La bebida de la cena de Nochevieja
En los gustos de cada uno no manda nadie: por eso cada comensal debería poder elegir con qué acompaña su cena de Nochevieja. Si bien la tradición manda que los entrantes y pescados vayan acompañados de blanco y las carnes rojas o de caza mariden con vino tinto, hoy casi nadie recuerda esa norma en la cena de Nochevieja. Además, hay quien opta por la cerveza, que acompaña bien casi todo o por el cava, por aquello de no mezclar con distintas variedades de vinos y llegar al primer brindis del año en condiciones. Por supuesto, lo indicado para quienes tienen que conducir esa noche son los vinos o cervezas sin alcohol (cuyo consumo aumenta de año en año), los refrescos y la siempre necesaria agua.
Las uvas y el brindis
El momento culminante de la cena de Nochevieja requiere concentración: enfrente del televisor, los más avezados tendrán en su mano ya un bol con doce uvas (tradición española única en el mundo) y a corta distancia la copa de cava o champán. El ritual dicta que nadie se quede sin brindar, aunque no haya logrado ingerir cada uva en cada campanada. Es un momento de euforia colectiva con los buenos augurios para el nuevo año, en el que todos esperamos que nos vaya (algo) mejor.
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