Una tradición antigua

Parece que la tradición de comer roscón en nuestro país se remonta a una fiesta pagana de los romanos, las Saturnales, en las que elaboraban tortas que se rellenaban con dátiles, higos y miel. La tradición de incluir un haba seca que simbolizara prosperidad llegó algo más tarde: a quien le tocara el haba quedaba libre de trabajar en esas fiestas, ya que este era un premio destinado en exclusiva a los esclavos. Sin embargo, esta tradición desaparece durante el siglo IV en todas partes menos en Francia, donde sobrevivió como tradición infantil: Le roi de fave (el rey del haba) – quizá por eso, cuando el rey Felipe V la introdujo en nuestro país, la costumbre de comer roscón quedó para el día de Reyes, que en España es el día en que los niños reciben sus regalos.

Roscón hecho en casa

Es posible encontrar roscones en pastelerías y confiterías desde principios de diciembre, aunque también se ha popularizado hacerlo en casa para aquellos aventureros que amasan y hornean sus propias preparaciones. El secreto principal del roscón casero reside en el agua de azahar y en la fermentación de la masa, que es realmente muy parecida a la de un bollo suizo de mantequilla. Y como todo lo que tiene que ver con la repostería casera, la paciencia, la exactitud en los ingredientes y la pizca de cariño marcan toda la diferencia.

Variedades del roscón

Como en todo, hay defensores acérrimos del roscón sin relleno, que supuestamente es el más clásico y correcto: un bollo esponjoso, tierno y fragante con frutas escarchadas como adorno típicamente navideño y sus sorpresas integradas en la masa. No obstante, el roscón con nata o con crema se erige como una merienda muy común para las tardes de la última semana de diciembre y la primera de enero, acompañando a un delicioso chocolate a la taza, de esos que reconfortan y alegran las frías tardes de invierno.

También existen los roscones rellenos de frambuesa (una nata montada aromatizada con frutas) por ejemplo, o de Nutella, pero en esto, la mayoría de los hogares españoles suelen ceñirse a la tradición.

Los secretos del chocolate a la taza

Habrá quien piense que no hay cosa más sencilla de hacer que un chocolate a la taza. Y no se equivoca, pero aquí tenemos algunas pistas para no fallar, incluso en una preparación tan fácil.

La base es el chocolate: a mayor calidad, mejor resultado. De ahí que en Montepinos contemos con las marcas más top del mercado. Por supuesto, con una alta concentración de cacao y siempre sin azúcar.

Usar leche entera, que dotará de cremosidad y consistencia al chocolate: importante poner la leche a cocer y después, cuando infusión añadir el chocolate, o en onzas o en polvo.

Toque aromático: se puede añadir esencia de vainilla, nuez moscada y/o canela al chocolate, que quedará más navideño y especial.

Pasa a vernos para elegir tu roscón listo para consumir o los ingredientes para hornearlo en tu casa y el chocolate a la taza. ¡Te esperamos!