Hay ingredientes que, en cuanto llegan a nuestra cocina, cambian el ambiente. La calabaza es uno de ellos. Su color naranja, su sabor ligeramente dulce y su textura cremosa hacen que sea perfecta para los primeros platos calientes del otoño. Pero reducirla a la clásica crema sería quedarse muy corto: podemos asarla, utilizarla en arroces, preparar una pasta, incorporarla a una ensalada templada e incluso llevarla al terreno dulce.
Cómo elegir y conservar una buena calabaza
A la hora de comprarla, conviene buscar piezas con la piel firme y sin golpes ni imperfecciones importantes. Una de sus grandes ventajas es que, en las condiciones adecuadas, puede conservarse durante bastante tiempo en un lugar fresco y seco. Y si compramos una pieza grande, no tenemos por qué utilizarla toda de una vez. Podemos asar una buena cantidad y reservarla para diferentes recetas durante la semana.
Tres recetas para empezar el otoño
Crema de calabaza. La receta de siempre, pero con un pequeño toque gourmet. Calabaza asada, cebolla, caldo y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Para terminar, unas semillas tostadas y pimienta negra.
Calabaza asada con queso. Cortamos la calabaza en dados y la horneamos con aceite de oliva, sal y tomillo. Cuando esté tierna, añadimos queso feta o de cabra y unas nueces.
Pasta con calabaza y parmesano. Trituramos calabaza asada hasta obtener una crema y la mezclamos con pasta recién cocida. Añadimos parmesano, pimienta negra y unas hojas de salvia si las tenemos.
El truco: asarla antes.
Si queremos potenciar el sabor de la calabaza, podemos probar a asarla en lugar de cocerla directamente. El horno concentra sus azúcares naturales y consigue una textura más intensa y cremosa. Además, podemos preparar una bandeja entera y tenerla lista para varias recetas. Una parte puede acabar en una crema, otra acompañando un queso y otra convertida en salsa para pasta. Cocinar una vez y aprovechar varias veces: una pequeña ayuda cuando la semana viene cargada.
La calabaza tiene una versatilidad enorme y también puede formar parte de bizcochos, tartas, cremas y otros postres. Su sabor ligeramente dulce combina especialmente bien con canela, vainilla, nuez moscada, frutos secos y chocolate. Así que podemos empezar con una receta salada y terminar el fin de semana con un postre de calabaza. Porque el otoño, gastronómicamente hablando, acaba de empezar.
Bienvenido, otoño.
La llegada de la calabaza es una de esas pequeñas señales de que toca cambiar el ritmo en la cocina. Atrás quedan poco a poco los platos más ligeros del verano y empiezan a apetecer recetas de cuchara, verduras asadas y sabores más cálidos. Y si además tenemos buenos ingredientes a mano, como los que puedes encontrar en Montepinos, la transición se hace mucho más fácil.
La calabaza anuncia la llegada del otoño. Descubre recetas fáciles, trucos para cocinarla y deliciosas combinaciones para aprovecharla al máximo.
