Septiembre tiene muchas cosas buenas, pero pocas tan simbólicas como la vendimia. Es tiempo de recoger la uva, de ver cómo las viñas cambian de color y, por supuesto, de disfrutar de esta fruta en uno de sus mejores momentos.
Blancas, tintas, con semillas o sin ellas, las uvas son una de esas pequeñas joyas de la cocina que solemos reservar para el postre… y que, sin embargo, tienen muchísimo que aportar también a los platos salados. ¿Un ejemplo? Una tabla de quesos. Añadimos un racimo de uvas junto a un queso curado, uno cremoso y unas nueces y ya tenemos un aperitivo sencillo, bonito y lleno de contrastes.
También funciona de maravilla con jamón, foie, patés y carnes. Su dulzor aporta un contrapunto muy agradable a ingredientes más intensos. Y si queremos darle un toque diferente, podemos asar las uvas unos minutos. Se concentran sus aromas y adquieren una textura más melosa, perfecta para acompañar un queso de cabra o una carne al horno.
Tres recetas para aprovechar la temporada
- Ensalada de uvas, queso y nueces. Mezclamos hojas verdes, uvas partidas por la mitad, queso de cabra y nueces. Un aliño de aceite de oliva virgen extra, vinagre y un poco de miel termina el plato.
- Tosta de queso y uvas asadas. Pan tostado, queso cremoso y unas uvas asadas. Podemos terminar con tomillo y un hilo de miel.
- Pollo asado con uvas. Colocamos las uvas alrededor del pollo durante los últimos minutos de cocción. El jugo de la carne y el dulzor de la fruta hacen una combinación sorprendentemente buena.
Cómo conservar bien las uvas
Las uvas son delicadas y conviene manipularlas con cuidado. Podemos conservarlas en la nevera y, antes de comerlas, sacarlas con algo de antelación para apreciar mejor sus aromas y sabor. Y un último truco: si tenemos un racimo especialmente bonito, no hace falta esperar a una ocasión especial. Unas buenas uvas, un queso y unos frutos secos pueden convertirse en un aperitivo improvisado de lo más sofisticado.
Un brindis por la temporada
La vendimia marca uno de esos momentos especiales del calendario gastronómico. Es la señal de que el verano empieza a despedirse y de que el otoño viene cargado de nuevos sabores. Así que aprovechemos las uvas mientras están en temporada. En un bol, en una ensalada, junto a un buen queso o como ingrediente de una receta.
